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miércoles, 11 de julio de 2018

Hospital General Palma de Mallorca

                                                                         

                                           Hospital General


Los hospitales guardan en sus paredes, como un bebé en el regazo de su madre, el dolor, el sufrimiento, la muerte, pero también la alegría y la vida. Hay hospitales con historias preciosas y otros con tristes historias. Hablaremos de uno en particular, el Hospital General de Palma, construido en el año 1475, ¡Diecisiete años antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón! Desde que se construyó fue un hospital. ¡Más de quinientos años atendiendo enfermos! Alberga en su patio interior la hermosa iglesia de Anunciación de Nuestra Señora, en la que gran cantidad de mallorquines veneran al Santo Cristo de la Sangre.
En la puerta principal de la iglesia, en el centro del patio interior y en algunas rejas y puertas pueden verse las iniciales o el escudo de la iglesia y de algunos de los principales patrocinadores de la obra, entre ellos, las familias Pacs de Cunilleres y Tomàs.
Este hospital fue producto de la fusión de siete hospitales. Un hospital para leprosos, (San Lázaro), otro para marineros pobres (Santa Catalina), otro para niños huérfanos (Rossos), entre otros. Esta fusión se debió a la necesidad de terminar con la falta de la correcta utilización de medios para el buen funcionamiento de dichos centros.
La construcción del Hospital General comenzó aproximadamente en 1460 sobre un terreno con más de ocho mil metros cuadrados. Un espacio cerca de la muralla, en un lugar espacioso y aireado. La responsabilidad de la construcción le fue otorgada a Bartomeu Catany pero hay que señalar que toda la ciudad se volcó en su construcción.
En aquella época, mucha gente optaba por la vida religiosa para no pasar penurias, y los templos acababan por convertirse en inmorales. Catany fundó la rama de los observantes que se comprometían a llevar una vida austera como San Francisco de Asís.
A aquellas pequeñas infraestructuras de asistencia limitada y escasos medios técnicos les seguía una nueva clínica. Sus pacientes podían dividirse en tres bloques: los pobres, los enfermos y los niños abandonados. En aquella época un hospital era también un centro de beneficencia. La salud del cuerpo era, además, tan importante como la del alma y el personal repartía, casi a partes iguales, medicinas y sacramentos.
La muerte de Bartolomé Catany, apenas le permitió ver la construcción del nuevo hospital. Fue enterrado en el Convento de Jesús, un espacio que hoy ocupa el hospital Psiquiátrico. Cuando quince años después falleció el padre Llobet quisieron enterrarle en la misma sepultura. Sin embargo, al abrirla encontraron el cuerpo de Catany incorrupto y perfectamente conservado. Una especie de milagro científico que dio aún más repercusión a su nombre. Hoy, enterrado en la iglesia de La Sangre, es exhibido al público y venerado cada 1 de noviembre.

martes, 15 de agosto de 2017

Mi Querida Fiel










                                                        Mi querida fiel

 ¡Cómo la extraño! Estos días en que la lluvia nos visita con esa impertinencia que nos empapa, más la extraño. Y no es que la lluvia nos ponga en un estado melancólico ni mucho menos pero los días así es cuando mas la extrañamos.
   Recuerdo cuando nos vimos en aquella tienda, Presentaba un aspecto interesante. Mis ojos se quedaron prendidos, como si fuera con alfileres, a ella. Me pareció que me había sonreído y no se cómo la tomé del brazo y nos fuimos a casa.
    Desde entonces estuvo conmigo hasta aquel fatídico día de tempestad. Lloré cuando la ví partir. No me importaba que la lluvia calara mis huesos y que la gente se riera de mí. ¡Había perdido parte de mí!
   Siempre estaba junto a la junto a la puerta, sonriéndome. Muchas veces ni siquiera la miraba y hoy, hoy que la lluvia me empapa, vuelvo a recordar a mi fiel sombrilla



martes, 4 de julio de 2017

Amor en la Tercera Edad









                                                 AMOR EN LA TERCERA EDAD
   Tomados de las manos, caminando sin rumbo fijo, contando historias ya contadas mas de mil veces. Entrar en una cafetería, un bar o una discoteca donde puedan bailar un danzón o un bolero. Llegar a la casa, unos minutos frente al televisor, luego ella se va a la habitación  y muy despacio se quita la ropa y se pone un batón. Él va para la nevera y se sirve un licor. Ella se peina su blanca cabellera y lo ve venir. Se levantan, se abrazan y  con miradas cómplices señalan la cama. Antes, toman precaución, por si acaso, un pomo de pastillas y los dientes en un vaso.
   Se revuelcan en la cama con sábana y almohada y comienzan a besarse cada rincón de sus pieles arrugadas. Según puedan, hacen el amor una vez o una y otra vez, hasta que comience la tos o les falte el aire, pero así felices, pasan la vejez.

 

Pedro Celestino Fernandez Arregui

miércoles, 26 de abril de 2017

De la Vida Real







  
 
                                                     De la Vida Real

   
     Es increíble como cada día nos materializamos mas. Es increíble como se van perdiendo los valores humanos. Pasamos ante un indigente y no lo vemos, pasamos ante una agresión a una mujer, un anciano o un niño y no lo vemos. Miles de gente mueren a causa de violencia, enfermedades y guerra y no lo sentimos si no nos toca.
    Hoy he vivido una actuación deplorable y por eso he escrito esta pequeña pero triste experiencia.
   Una señora sufre un ataque de nervios que llama la atención de todos los transeúntes. Entra en una farmacia y al poco tiempo llega la policía y mas tarde la ambulancia. Tratan de convencerla para llevarla al hospital pero se niega rotundamente porque en su mente no son policías ni médicos, sino, enemigos que quieren hacerle daño.
   El dueño de la farmacia se acerca a los que la persuadían y le dice que la sacaran pronto de ahí porque estaba perjudicando el negocio pues los clientes no querían entrar.
   Es verdad que algunos clientes no entraban pero otros, sí. No importa. Perjudicaba su negocio.
    ¡Una farmacia! Una farmacia recién abierta que deseaba buscar clientes a toda costa incluso, si para ello necesitaba sacar a una enferma del local.
    Quizás, muchos de los curiosos no se enteraron de su pésimo proceder. ¡ Qué pena!



jueves, 16 de junio de 2016

La Tecnología de los Pitidos






   

                                La tecnología de los Pitidos




Para los que hemos rebasado la edad de la juventud, la tecnología nos sorprende cada día. Quizás porque nacimos en un momento en que los avances tecnológicos caminaban despacio y cada paso era un acontecimiento mundial. Hoy la ciencia y la técnica no dan pasos, corren y apenas descubrimos algo nuevo, se hace viejo.

Un día, mientras preparaba la comida en la cocina, siento un pitido intermitente. Pensé de inmediato en un camión o un equipo de construcción en retroceso pero no, se había quedado la nevera abierta. Fue entonces que me puse a pensar que estamos en medio de una ola de tecnología de los pitidos. El micro-ondas, la vitro-cerámica, el horno, la nevera, el ordenador, el teléfono, en fin, muchas cosas pitando.

Antes no pasaba eso. La cocina, no importaba que quedara encendida, tarde o temprano te darías cuenta. La nevera, pues para que iba pitar si el que la poseía la cuidaba como a un niño. El teléfono era el único que pitaba si se quedaba descolgado y para eso de mala gana.

 Si seguimos con estos avances tecnológicos, con avisos sonoros, llegará el momento que los alimentos te avisaran, con un pitido, si está apto para comer o si están fríos o calientes. Me imagino llegar a una peletería y al intentar probar un par de zapatos suene un pitido porque no es tu talla o porque tus pies huelen mal.

De todas formas estoy a favor de los pitidos pero me gustaría que fueran diferentes, Al menos los ancianos, si no estamos sordos, nos daríamos cuenta de que artefacto se trata.



Pedro Celestino Fernández Arregui.

viernes, 27 de mayo de 2016

Los libros








                             
                                  

                                    Los Libros
 

 Cuando veo una película tengo presente la historia, la actitud de los personajes, el entorno y al final saco los valores positivos. Igual hago con los libros. Creo que todos enseñan algo. He conocido a personas que apenas saben expresarse verbalmente y sin embargo puedes aprender de ellas.

 He leído libros a los que han calificado de “malos” o a sus autores “pésimos escritores” y sin embargo he encontrado frases increíbles y otros con fama que siguen camino trillados. Pero todos enseñan. Unos más y otros menos. Como decía Jacinto Benavente “Los libros son como los amigos, no siempre es el mejor el que más nos gusta”.

  Es normal que los libros vayan dirigidos a diferente lectores: infantiles, adultos, románticos, políticos, etc. También es normal que a un religioso no le guste un libro erótico o aun lector de derecha le guste un libro de Carlos Marx o uno de izquierda le guste leer los comentarios de Carlos Alberto Montaner o los libros de Zoe Valdés. Sin embargo se deben leer. “La Edad de Oro”, libro escrito por José Martí y dirigido a los niños, impresiona a los adultos y son muchos los intelectuales que lo han leído.

 De acuerdo a la categoría los libros de historia son los más controvertidos. Y es que la historia puede ser cierta en fechas y lugares pero a la hora de comentar sobre determinado suceso, es como decía Ramón de Campoamor “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira todo es según el color del cristal con que se mira”

 Sobre la  guerra civil en Angola se ha escrito algunos libros, como: “En Busca del Enemigo” de John Stockwell, “Angola un Abril como Girón” del periodista cubano José M. Ortiz, “Operación Carlota” artículo de Gabriel García Márquez en la edición 53 de 1977 de la revista Tricontinental, y otros. Sin embargo, a excepción del exagente de la CIA que estuvo allí antes de la llegada de las tropas cubanas, ninguno estuvo directamente en los frentes de batallas, tomando fotos ni películas durante 1975-1976. Tampoco estuvieron, en ese periodo, periodistas extranjeros. Las pocas fotos u otros testimonios publicados durante ese tiempo eran brindados por el alto mando cubano. De ahí que la información brindada en los escritos sobre la llegada, combates, muertos, etc. procedía del Gobierno cubano y no de sus autores.

 No quiero criticarlos. Hicieron lo que podían hacer pero eso está muy lejos de los verdaderos acontecimientos.

 Y esto no ocurre con el libro “El León Rojo, Memorias de un Combatiente que ha sido escrito por alguien que vivió en carne propia la crueldad de una guerra como lo vivió Hemingway en ” Por Quién Doblan las Campanas”.

  Como dice un proverbio indú: “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.

Pedro Celestino Fernandez Arregui

miércoles, 4 de mayo de 2016

El Emigrante



                                                   El Emigrante

                         Salir de su pueblo rumbo a lo desconocido
                         por desiertos, mar o selva, con peligros al acecho.
                         Siente los latidos sordos en el pecho
                         siente en la espalda los pies adoloridos.
                         Va en busca de un mundo mejor
                         con la intención de a su familia ayudar.
                         Buscan, sin saberlo, un mundo que puede ser peor
                         donde siempre serán extranjeros de algún lugar.
                         Y aquellos países donde reinan las tiranías
                         siempre serán esclavos dejados a la deriva.
                         El emigrante suda día tras día su jornal
                         y se seca el sudor en su aldea natal.
                         Sueña con ser igual que sus nuevos amigos
                         pero despiertan siempre con el mismo trigo.
                         Aquel le da trabajo y otro una sonrisa
                         pero detrás de cada gesto aflora la codicia.
                         No tiene confianza. ¡ Hay mucha avaricia!
                         Y también la xenofobia salpica al emigrante.
                         Muchas veces lágrimas y en el alma dolor
                         pensando que lo triste es que antes
                         todos en el mundo hemos sido emigrantes.

                                   Pedro Celestino Fernández Arregui